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Entrada para leer tumbado en la cama, con un pitillo en la boca

Pero leer en la cama proporciona algo más que entretenimiento: una peculiar sensación de intimidad. Leer en la cama es un acto egocéntrico, inmóvil, libre de las ordinarias convenciones sociales, invisible para el mundo y que, por producirse entre las sábanas, en el reino de la lascivia y de la pereza pecaminosa, participa de la emoción de las cosas prohibidas

Alberto Manguel, Una historia de la lectura, p. 221

Cuentos para leer en la cama con un pitillo en la boca… ¡Qué título tan extraño! ¿no? Normalmente los títulos dicen algo sobre el contenido del libro: sobre su atmósfera, sobre su tema, sobre sus protagonistas. Este, aparentemente, no. Este da una instrucción al lector sobre el lugar en el que debe leer y cómo debe hacerlo: en la cama con un pitillo en la boca… sin importar los riesgos de la vida sedentaria ni los del tabaco. Para entender todas las implicaciones que estas palabras tienen sobre los cuentos y novelas cortas que agrupan quizá nos sirva conocer algo del origen de este curioso título.

Cuentos Daniel Sueiro
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En algún momento de su vida Daniel Sueiro planeó una antología de cuentos y novelas cortas que iba a titularse Para leer tumbado en la cama con un pitillo en la boca. Nunca la llevó a cabo, pero sí que escribió un texto con ese mismo título, que serviría como prólogo, y en el que el escritor, incapaz de teclear nada en su máquina de escribir, muere (en lo que se puede interpretar como una prefiguración de la teoría literaria sobre la simbólica muerte del autor). A modo de homenaje a esa narrativa que se quedó sin tiempo tras la prematura muerte de, hemos situado este texto como cierre de nuestra antología de cuentos.

Pero, más allá de la anécdota sobre el título, elegimos este (después de varias discusiones, ejem, un poquito intensas) porque, si algo tienen en común los cuentos y las novelas cortas, es el tipo de lector. En otra parte Sueiro había escrito que

como creo también en la libertad del lector, y ello tanto o más que en la del propio escritor, pienso que si a aquel no se le puede halagar, tampoco se le debe adoctrinar; no esquemática y descaradamente, por lo menos

En la España de Dani, la de la Dictadura de Paquito (o, como también se la conoce, Dictapaquita), no había más resquicio de libertad que el que cada uno pudiera defender en su intimidad. El Régimen podía controlar qué se publicaba y qué se leía en público, pero no lo que se leía en privado ni los pocos textos que lograban pasar la frontera camuflados o ser impresos en la clandestinidad en España (y a los que hace unos años la Imprenta Municipal de Madrid dedicó una exposición, Letras clandestinas). En la intimidad de sus hogares, tumbados cómoda y placenteramente en la cama, los lectores españoles podían comprender las insinuaciones, los pocos resquicios de disidencia de la sedicente España grande y libre que los escritores lograban colar a la censura, en cuentos como el sueriano Mi asiento en el tranvía.

Cuentos Daniel Sueiro
Una de las más famosas lectoras en la cama, Marilyn Monroe

Y, ¿por qué el pitillo? Quizá una de las pocas canciones que hoy asociamos con los años 50 en España sea la versión de Sara Montiel de Fumando espero en El último cuplé. No mucho antes, un amigo de nuestra actriz más internacional a. P. C. (antes de Penélope Cruz), James Dean, había creado la imagen del rebelde moderno, irremediablemente unido ya al pitillo en la boca. Los cigarros tenían, además, un componente generacional y de clase muy marcado: frente a los aristocráticos y viejos puros, los populares pitillos, asequibles a obreros y jóvenes intelectuales sin una peseta. Si los protagonistas de algunos cuentos de Sueiro, como Las ratas o Al fondo del pozo, están constantemente fumando es porque los coetáneos del autor encontraban en el tabaco uno de los pocos placeres que se podían permitir, porque el humo de los cigarrillos desdibujaba los contornos de la España negra que les habían impuesto.

Cuentos Daniel Sueiro
El prototipo de rebelde, James Dean, con su cigarrillo en la boca

Así, indicando que estos cuentos y novelas cortas deben leerse en la cama con un pitillo en la boca homenajeamos a esos lectores para los que la rebeldía y el placer no solo eran compatibles, sino requisitos indispensables de la buena literatura.

Procedencia de las imágenes:

Cabecera: https://vaiu.es/la-publicidad-en-espana-desde-el-ano-1900-a-1979/#prettyphoto/29/

Publicidad Tabacalera: http://marcaporhombro.com/lavando-la-imagen-a-la-marca-tabacalera-y-su-fume-menos/

Marilyn Monroe: http://centeredlibrarian.blogspot.com/2010/11/marilyn-monroe-was-intellectual.html

James Dean: http://www.comotequedaspues.com/2013/03/james-dean-rebelde-estilo.html

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