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¿Cómo ha marcado el cuento nuestra literatura?

El cuento ha sufrido altibajos de popularidad a lo largo de muchos años, ahora vuelve a resurgir como un género en auge y por eso queremos darle un repaso a su historia.

Hay autores que fechan el origen de los cuentos con la aparición del Cantar del Mío Cid, allá por el año 1140. Y aunque tenemos que tener en cuenta la diferencia entre lo que es un cuento popular y uno literario, el segundo no habría podido existir sin el primero, es decir, sin la transmisión oral, boca a boca de pequeñas historietas. Y es que el hecho decisivo para la consolidación del género del cuento fue la recopilación de lo que ahora para nosotros son leyendas famosas de la cultura fantástica: los cuentos de los hermanos Grimm en Alemania. Esta recopilación sirvió como ejemplo para otros autores que se lanzaron a hacer lo mismo, probar y crear.

Una modalidad de cuento que seguro que os va a sonar es el adoctrinador, si no, os diremos que hay un libro que todos hemos leído en el colegio que cae bajo esta categoría: El conde de Lucanor, de D. Juan Manuel, utiliza la fábula moralizante para educar. Este tipo de cuento será el que prevalecerá en España hasta el siglo XIX, donde no se abandonará el cuento popular, pero ya encontraremos piezas más literarias.

El inicio de las andanzas de este tipo de cuentos podría fecharse con la publicación de Cuentos y poesías populares andaluzas, de Cecilia Böhl de Faber (con el pseudónimo de Fernán Caballero, ya que, en aquellos tiempos, aún no estaba muy bien visto que las mujeres fueran brillantes intelectuales), además, ella misma manifiesta en su prólogo el retraso del cuento en España en comparación con otros países europeos. Fue en estos años, gracias al inicio de la prensa escrita, donde se empieza a primar lo estético en vez de lo moralizante.

Para entender este tipo de género, también tenemos que tener en cuenta la diferencia de las técnicas narrativas, ya que si para escribir una novela dispones de meses o incluso años, a lo mejor el cuentista tiene que hacer el mismo trabajo en horas, sus recursos han de condensarse al máximo para que así nosotros podamos disfrutar de una narración y lectura lo más óptima posible. Creo que sabiendo esto, podemos descartar ese mito que dice que el cuentista no tiene aptitud literaria, ¿quién podría esgrimir un argumento así después de leer a grandes como Daniel Sueiro?

Podemos decir que la edad de oro del cuento español llega con la entrada del siglo XX, la Crisis del fin de siglo trajo consigo dos tendencias literarias muy marcadas, la Modernista y la Generación del 98, que llegaron a su cénit con la Generación del 27. La Generación del 98 fue acuñada así por Azorín en unos artículos publicados en el ABC en 1913. Las principales preocupaciones de estos escritores era buscarle un sentido a la vida y una esencia a España, así empiezan a idealizar los paisajes e historias de nuestro país, con un estilo para nada grandilocuente, sino todo lo contrario, abogando por la sencillez. ¿Sabéis ya de quién estamos hablando? De los grandes Valle Inclán, Unamuno, Baroja o Azorín. Y si avanzamos un poco más en la historia nos encontraremos con la Generación del 14, cuyos autores comparten con los anteriores la inquietud por la problemática de España. Recordad que en ese momento el país pasaba por una fuerte crisis por la pérdida de las últimas colonias y Europa estaba entrando en la Primera Guerra Mundial.

Todas estas generaciones y autores fueron de los que bebieron cuentistas que publicaban en periódicos, tales como Emilia Pardo Bazán, Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas Clarín, etc. Querían llegar a los lectores y ofrecían un producto que en principio parecía más sencillo que la novela.

Tras la Guerra Civil y hasta la Transición a la democracia tenemos que tener en cuenta que la cuentística española se vio dividida en el frente que se hallaba fuera de España exiliado, y el que permaneció en el país. Los cuentos de esta época, entre los que se encuentran los de Daniel Sueiro, se caracterizan por la presencia del dolor, la violencia y la desubicación. Personajes marginados y marcados por la dureza de los tiempos (¿nos suena?), y no se podían ver muchos cuentos reivindicadores de las condiciones que sufrían las clases bajas debido a la censura. ¿Entendemos ahora por qué vemos fundamental el rescate de una obra cuentística literaria como la de Daniel Sueiro? 

Creo que después de esta pequeña clase de historia sobre el cuento y la literatura, podemos entender con mayor facilidad por qué el cuento perdió cierta popularidad durante el final de la dictadura, olvidado durante la dura censura, pero es un género que con la llegada del siglo XXI empezó a reclamar su sitio como gran género literario. Y es por lo que nos hemos visto con la responsabilidad de traer al presente a uno de los cuentistas más importantes y olvidados de una época tan difícil, cuyos cuentos, sin embargo, no han envejecido ni un poquito.